Cierre del 2020

Cerramos un 2020 que prometía mucho y que recibimos llenos de ilusión. Todos los años hacemos balance del año que pasó y hacemos planes para el que está por empezar. Y 2020 no fue la excepción.

Este año es muy distinto. Ha sido un año no año en que todo o casi todo parece haber quedado en pausa, en el que el tiempo ha transcurrido sin que se sienta que nuestra vida ha avanzado. Hemos tenido que renunciar al tiempo compartido con nuestros afectos y a esas veladas con amigos, perdidos en conversaciones sin fin.

Despedimos un 2020 lleno de pérdidas. Hemos perdido seres queridos. Hemos perdido proyectos, ilusiones, amores, oportunidades…

Pero la moneda siempre tiene dos caras y también hemos ganado algunas cosas. Hemos aprendido a conectarnos y comunicarnos de otra forma. Hemos reforzado la idea que la distancia no es lo que nos separa y que da lo mismo estar a 10 mil kilómetros que a 10 cuadras de distancia. La virtualidad se ha convertido en nuestra realidad: estudiamos, trabajamos, asistimos a congresos y seminarios, hicimos buena parte de nuestras compras y compartimos con amigos en espacios virtuales como nunca antes (¿quién no ha instalado un mínimo de 3 aplicaciones nuevas en sus teléfonos móviles?).

El mundo entero ha aprendido sobre resiliencia, esperanza y solidaridad.

Hemos aprendido muchísimas cosas, tal vez muchas más de las que queríamos.

Algunos aprendizajes han sido positivos, pero hay otras de los podríamos haber prescindido y, por lo menos yo, por el momento no quiero aprender nada más.

Brindo por un 2021 distinto. Un año que traiga paz y nos permita renovar la esperanza, recuperar proyectos y sueños… y todo lo que cada uno desee y añore.

¡FELIZ AÑO!

 

Photo by olia danilevich from Pexels

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